Crisis portuaria en Chile: “Si no se nos escucha, detendremos el país”. Entrevista con Jorge Bustos, Presidente de la Congemar.


Por Andrés Figueroa Cornejo / 21 de junio de 2011 /


Luego de los anuncios realizados por el administrador de turno del Ejecutivo, Sebastián Piñera, el pasado 21 de mayo durante su cuenta anual ante el país, en Valparaíso (capital de la Quinta Región) el 16 de junio dos mil trabajadores, empresarios y autoridades locales salieron a la calle a manifestarse contra las medidas portuarias sentenciadas por el Mandatario.

Jorge Bustos es Presidente de la Confederación de la Gente del Mar (Congemar). Aquí explica las razones de lo que podría ser uno de los capítulos relevantes en la creación de condiciones hacia un paro general de Chile.

-¿Qué iniciativas anunciadas por el Presidente Piñera en su alocución del 21 de mayo dañan las condiciones de vida de los habitantes de las ciudades –puerto?

“Piñera habla de la apertura del cabotaje marítimo a naves extranjeras’, es decir, habla de incentivar la competencia en transporte marítimo de carga y pasajeros dentro de Chile. Sin embargo, como hombres y mujeres de puertos, nos oponemos a cualquier idea de modificación que pretenda abrir el Cabotaje Marítimo a naves extranjeras.”

-¿Por qué?

“Porque los trabajadores, que somos un importante sector directamente afectado, no hemos sido consultados ni hemos participado en el estudio de esta iniciativa. Y al resultar un proyecto inconsulto, desconocemos si el gobierno evaluó las muchas consecuencias negativas que esta iniciativa involucra, incluso algunas de carácter internacional.”

-¿Como cuáles?

“Destruiría trabajo de la Marina Mercante Nacional, afectando a alrededor de 20.000 trabajadores directa o indirectamente a nivel nacional, y a sus respectivas familias. Indirectamente, castigaría a otros sectores como a los camioneros, ferroviarios, portuarios, agentes de aduana. Asimismo, estamos ante una inminente y dramática realidad que afectaría los intereses marítimos del país, y que se reflejaría en la desaparición de nuestra marina comercial que efectúa el Cabotaje, con la consecuente cesantía de las tripulaciones de los buques de la flota nacional. Y, por tanto, sería muy difícil recuperar este recurso humano, altamente capacitado y calificado.

Pero eso no es todo. La medida antidemocrática impactaría directamente en la seguridad de la navegación y en la protección del medio ambiente acuático. Fatalmente seríamos ‘pioneros’ en el mundo en dictar unilateralmente una medida que atente contra los propios intereses marítimos del país, sin establecer políticas de reciprocidad. Y te digo quedefenderemos a como dé lugar, el trabajo y el ejercicio profesional marítimo chileno en las naves que desarrollen el cabotaje en nuestra costa.”

Las mentiras de Piñera

-¿De qué se tratan los llamados ‘Almacenes Extraportuarios?

Es el antiguo concepto de “Puerto Seco”, o sea, llevarse las actividades portuarias a Santiago. Se argumenta el aumento del flujo de camiones en ciudades portuarias y carreteras, aduciendo ineficiencias logísticas que encarecerían el transporte del comercio exterior nacional. Pero contrariamente, producirá mayor concentración y tránsito de camiones, con la consecuente contaminación ambiental, deterioro vial, e incremento de costos al usuario importador, además de la afectación a la ciudadanía y su calidad de vida en la Capital.”

-Sin embargo, Piñera habla que el proyecto creará más competencia, lo que debería redundar en una baja general de precios…

“Mira, según la AIC, la propuesta potenciaría mayor competencia en el mercado, generando condiciones para una baja de tarifas y un servicio más expedito y simple. Pero esto es una falsedad absoluta.”

-¿Porqué?

“La actividad de los Agentes de Aduana es una profesión institucionalizada por ley en el país, y se caracteriza por tener alta competencia, buen servicio y bajos costos para los usuarios importadores y exportadores de Chile.

De aplicarse la medida gubernamental, este mercado que funciona bien, dando garantías y seguridad al comercio exterior chileno, se distorsionaría en el caso de otorgarle licencia, por ejemplo a los forwarders para despachar, produciendo el efecto exactamente contrario, debido a que ellos representan varias actividades cuyo objetivo principal es el transporte de mercancías, y esa industria está fuertemente concentrada en unas pocas empresas multinacionales que en conjunto con las navieras y compañías aéreas, constituirían un monopolio del comercio exterior, eliminando la competencia. El despacho aduanero quedaría en manos de empresas cuya falta de experiencia y nula preparación profesional en esta materia afectarían seriamente la seguridad jurídica de las operaciones aduaneras. Como consecuencia, se pondría en riesgo la salud de la población, el patrimonio fitosanitario del país, la importante recaudación fiscal que realiza Aduanas (USD 11.500 millones anuales), además de modificar las estadísticas nacionales para la toma de decisiones macroeconómicas que finalmente se traducen en efectos sociales determinados por las políticas públicas.

Los agentes de aduana, en su calidad de auxiliares de la función pública aduanera y de ministros de fe, son un aval de garantía y transparencia para el éxito del comercio exterior chileno. Con la idea de Piñera, se verían gravemente mermadas sus actividades, generando el cierre de muchas agencias, con el consiguiente aumento de la cesantía en las ciudades-puerto y el aumento de costos para los usuarios.”

-Pero el proyecto considera en transporte caminero, normas técnicas más modernas que las vigentes, permitiendo el mejor aprovechamiento de las nuevas tecnologías para incrementar la productividad y eficiencia…

Rechazamos esos argumentos porque estimamos responsablemente que la única manera de desarrollar el transporte de carga carretero con nuevas tecnologías, aumento de productividad y eficiencia es creando una Ley de Transporte de Carga por Carretera para Chile. No hay otra.”

-¿Y que hay de los transportistas multimodales como nueva forma logística?

“La aplicación de ese modelo de transporte, contrariamente a lo señalado, produciría una monopolización de la cadena logística, provocando una concentración en sus funciones y eliminando las responsabilidades que cada sector tiene hoy en ella.

Y concentración significa que unos pocos actores dominan el mercado con la consecuente multiplicación de abusos, privilegios, colusión, evasión tributaria e incrementando el costo final de las operaciones, que terminan dañando la competencia y al consumidor final.”

La Coordinadora

-¿De qué modo se ven tocados los trabajadores de la Banca?

“Eso tiene que ver con el circulante que se mueve diariamente en Valparaíso, el cual en más de un 90% se explica por el comercio internacional. Por lo tanto, de aplicarse las medidas, con un par de sedes bancarias bastaría. A lo menos 16 oficinas cerrarían sus puertas.”

-¿Qué es la Coordinadora de Defensa de las Ciudades –Puerto?

La Coordinadora es la respuesta a dos cuestiones centrales. La primera tiene que ver con la centralización del Estado que comporta el proyecto. Ella cobraría un movimiento de monopolización de la economía del comercio exterior y la consecuente cesantía global en las ciudades-puerto. Esto implica afectar, en forma inmediata más de 17.000 empleos directos únicamente en la Región de Valparaíso (Fuente Estudio Universidad de Valparaíso). Si esa cifra se multiplica por la composición familiar de cada trabajador, el número aumenta considerablemente. Y estamos hablando de cifras que no incluyen la empleabilidad indirecta de la región (comercio, transporte, turismo, etc.).

Nuestra Coordinadora implementará todas las acciones que sean necesarias, tanto a nivel local como nacional, para rechazar y revertir estas medidas, con el objetivo de instalar al breve plazo una mesa de negociación con el Gobierno que nos permita avanzar en soluciones reales para nuestras ciudades y con la participación de la ciudadanía y los sectores directamente involucrados.”

-¿Y en los puertos distintos a los de Valparaíso?

A nivel nacional, todos y cada uno de los puertos terrestres, marítimos y aéreos, y las ciudades que de ellos dependen, se verían fuertemente perjudicadas por los efectos políticos y sociales, todavía no cuantificados.

Se trata de un traje hecho a la medida para los grandes grupos de transportistas internacionales aéreos, marítimos y terrestres, en cuya elaboración se nos excluyó en nuestra calidad de actores más relevantes del comercio exterior chileno (Servicio Nacional de Aduanas, asociaciones marítimas y portuarias, Federación Nacional de Dueños de Camiones, Agentes de Aduana, Almacenistas Extraportuarios, y otros sujetos relevantes de la cadena logística). Todo esto únicamente traerá a las ciudades-puerto más cesantía, y en Santiago mayor centralización y contaminación.”

¿De qué se trata el ‘Porteñazo’ que están organizando para el mes entrante?

“Se trata de una acción ciudadana transversal contra la concentración monopólica, es decir, contra el modelo económico y contra el centralismo, y a favor de la real descentralización del poder del Estado.

Debe ser el inicio para que los ciudadanos pongamos en la agenda política nuestras propuestas, nuestros sueños y esperanzas. Los políticos no saben qué es lo que la gente necesita, por lo tanto debemos hacernos visibles, gritar hasta que nos escuchen, o simplemente, queden sordos.

Y si el grito de la razón no alcanza, entonces detendremos el país, junto a los que el sistema pretende hoy hacer desaparecer.

En definitiva, debemos decirle al gobierno, que nosotros somos los que movemos al país y que se acabó el recreo. Que de aquí en adelante, deberá empezar por tenernos respeto, a lo menos.”

Anexo

RECHAZAMOS TAJANTEMENTE LAS MEDIDAS DE LA AIC RELATIVAS AL COMERCIO EXTERIOR CHILENO POR LAS SIGUIENTES RAZONES:

Favorecen concentración del poder en muy pocos grupos económicos

Generan monopolio, centralización económica y política y, por tanto, ahogan la libre competencia

Generan cesantía en las ciudades-puerto del país, por la centralización de la actividad portuaria en la Capital. Valparaíso, por ejemplo, pasaría a ser un museo histórico de lo que fue el principal puerto de Chile. Esto necesariamente afecta el comercio local y la economía global de la región.

Desmejoramiento en la calidad de vida de los santiaguinos, por mayor contaminación y daño vial.

Se trata de medidas absolutamente inconsultas, pues el documento AIC se elaboró sin incorporar a todos los entes involucrados en el comercio exterior chileno.

Al traspasar la función fiscalizadora de los agentes de aduana a los forwarders, el Estado estaría abandonando las funciones que le son propias.


21 de junio de 2011

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Chile: La muerte política del ministro Joaquín Lavín



Por Andrés Figueroa Cornejo / Junio 16 de 2011 /

1. En medio de la marcha de protesta más multitudinaria de Santiago de Chile en las últimas décadas, con alrededor de 100 mil asistentes en torno a la recuperación de la Educación Pública, el profesor de Educación Básica y dirigente del Colegio Metropolitano de Profesores, Raúl Manríquez dijo que “la manifestación es la mejor demostración de los errores que ha cometido el gobierno en general, y en materia educacional, en particular. Continuar vendiendo la educación pública al sector privado, no lo aceptaremos los docentes. Lo menos que puede hacer el ministro Lavín es renunciar a su cargo. Ello se apoya incluso en su baja en las encuestas.”

Mientras 14 calles de la principal arteria de la Capital, la Alameda, se mantenían atiborradas de jóvenes estudiantes de colegios y universidades, de educadores y trabajadores, Laura Ortiz, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), informó que “aparte de las tomas y de los paros que sostenemos a nivel nacional, también salimos a la calle a manifestarnos contra el actual sistema educativo. Estimamos que primero es preciso realizar una transformación del modelo económico del país; y que la renacionalización del cobre es primordial para garantizar financieramente los derechos sociales arrebatados.”

La gran marcha del jueves 16 de junio, se inició a las 11:00 y culminó a las 14:00 hrs. Los pasos firmes, la creatividad expresada con cantos, bailes y las banderas de consignas llenas de humor inteligente, hicieron arder el mediodía invernal del centro de Chile.

Ignacio Sepúlveda, representante de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago de Chile (USACH, ex UTE), indicó que “hemos logrado reunir al sector universitario tradicional y privado. Nuestras demandas son que el Estado se haga cargo de la Educación Pública. El financiamiento a través de los años ha bajado sustancialmente y la familia chilena, vía endeudamiento a más de 20 años, ha tenido que hacerse cargo de la enseñanza en el país. Y la educación privada es vital que se regularice en materia de ganancias. Estudios internacionales afirman que en ningún caso el lucro en la educación es sinónimo de excelencia. Todo lo contrario. Las universidades más prestigiosas del América Latina son gratuitas.”

La presidenta de los Trabajadores Bancarios, Andrea Riquelme, explicó la presencia de esa área de asalariados, enfatizando que “estamos contra el lucro en la educación. Y las instituciones financieras se prestan para endeudar a los estudiantes para el pago de sus carreras universitarias, hipotecando su porvenir para el resto de su vida.”

Pablo Saavedra de la Escuela de Derecho de la privada Universidad Arcis, indicó con claridad que “nosotros protestamos porque el gobierno quiere seguir privatizando la educación, quiere terminar de enterrar la educación pública y continuar con los subsidios a las empresas privadas, como hizo el gobierno anterior durante 20 años, y que la dictadura comenzó a implementar desde 1981. Por eso creo que con más de 180 colegios en toma y 20 universidades movilizadas, y junto a los trabajadores, debemos poner fin a la educación de mercado. Esta demanda debe ser capaz de cuestionar al conjunto del régimen político chileno.”

Jóvenes, intentando llegar a la entrada del Ministerio de Educación, convertido en un auténtico fortín de Carabineros de Fuerzas Especiales, fueron ferozmente reprimidos con gases lacrimógenos y gases lazaaguas.

Lo cierto es que el ex pre candidato presidencial de la derechista UDI y actual ministro de Educación, Joaquín Lavín, cae verticalmente y en horas de la tarde, mucho después de la enorme protesta que tuvo carácter nacional, se limitó a amenazar a los estudiantes movilizados con una supuesta pérdida del año escolar (en realidad intentó asustar a los apoderados de los secundarios y a los padres de los universitarios). Ya en mayo, según la encuesta Adimark, se desplomó su aprobación en la cartera de enseñanza en 8 puntos. Hay que esperar la de junio, considerando el dinámico contexto que jaquea su autoridad, y por extensión, la de todo el gobierno.

2. El Opus Dei y ultra liberal económicamente Joaquín Lavín huele a cadáver político luego de gatillar la manifestación más numerosa que recuerde el país desde los tiempos ruinosos de la dictadura militar a través de la imposición de políticas antisociales, privatizadoras, excluyentes y antidemocráticas en materia educacional. Es claro y no de poca importancia que el movimiento social en su conjunto logre desde abajo derribar, esta vez formalmente, mediante una renuncia por ejemplo, a quien estuviera a menos de 200 mil de votos de Ricardo Lagos Escobar en la elección presidencial de 1999. Ello comportaría un efecto devastador para la administración de Sebastián Piñera. Sin embargo, si se despeñara sólo el personaje, el modelo se mantendría intacto. Por eso la caída de Lavín tiene necesariamente que ir en compañía de victorias, al menos parciales, respecto de los intereses de la ciudadanía y la educación.

El cambio sistémico es un horizonte de sentido que sólo podrá jugarse su oportunidad si logra terciar una tercera fuerza política en medio del duopolio dominante, a saber, entre la Coalición por el Cambio y la Concertación, y desde los intereses de los trabajadores y el pueblo, desde los intereses genuinos de las grandes mayorías. En la actualidad, los partidos políticos tradicionales y sus jefes y subalternos sufren una profunda quiebra de credibilidad popular y no tienen por donde repuntar. Ello representa un desafío político de proporciones históricas para el movimiento social y sus organizaciones políticas. Y demanda convicción de poder, flexibilidad táctica, ductilidad a la hora de construir el nuevo instrumento político electoral más amplio y adelantado posible de acuerdo a las correlaciones de fuerzas y el análisis concreto de la realidad concreta. De hecho, una Asamblea Constituyente, únicamente cobra realidad actualizada desde un gobierno con un fortísimo respaldo social, organizado y conciente. Eso ha ocurrido en todos los países del Continente donde ha habido procesos de asambleas constituyentes. Se pone a la orden del día de acuerdo a las fuerzas capaces de producir una nueva Constitución Política que radicalice la democracia en todas sus facetas. De lo contrario, no deja de ser una demanda trascendental, por cierto, pero sin contexto, sin sujeto, sin escenario, sin realidad, sin poder.

La muerte política del ministro Joaquín Lavín es un paso relevante para las fuerzas que buscan cambiar la vida. Pero aún para echar abajo a un ministro, se precisa la formación de un continente social y político todavía más poderoso. Y de alcanzarse el objetivo, la generación de condiciones hacia un paro general, ahora contra un Sebastián Piñera ya sin espaldas en la opinión pública, resulta una tesis plausible para bascular las relaciones de fuerza entre una sociedad civil totalmente desconfiada, decepcionada y escindida del Estado. Esto es, ante la división visible que se expresa en la lucha por la recuperación de los derechos sociales conculcados, como la educación; la huelga de los mineros subcontratados de El Teniente; la lucha mapuche; y la pelea ambientalista contra el despojo capitalista; frente al Estado. La crisis de gobernabilidad y la disputa por la hegemonía de las clases históricas en pugna, manifestadas de diversas formas, podrían sentar las bases para tonificar a través de un gobierno de los pueblos y los trabajadores, y poner a Chile en sintonía con los procesos progresistas, independentistas, antiimperialistas y pro populares en curso en América Latina y El Caribe.

Junio 16 de 2011

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Las cadenas del endeudamiento


Por Manuel Hidalgo V. / Mayo-Junio 2011

El mecanismo más poderoso de dominación que opera en Chile para mantener el orden de cosas imperante es el endeudamiento.

A través del crédito de consumo, que se ha extendido a los más amplios sectores de la población –incluyendo a los de menores ingresos-, se ha terminado de consolidar un cerco material y subjetivo que al mismo tiempo que permite a las personas el acceso inmediato a los bienes y servicios que los medios de comunicación y la cultura prevaleciente les presentan como necesarios para estar integradas en la sociedad, las comprometen a años de trabajo en condiciones de sobreexplotación como único camino para generar los ingresos que les permitan saldar sus deudas.

¿Cómo y cuándo se instaló esta cultura individualista, consumista, en Chile?

Fue a lo largo de los últimos 25 años, que se instaló y consolidó en amplios sectores sociales medios y populares una mentalidad individualista y consumista. Es un proceso que responde a una estrategia de largo aliento impulsada por los dueños del poder para estabilizar y proyectar indefinidamente el sistema de dominación.

En ese proceso de instalación y consolidación hay dos o tres momentos o fases:

El primer momento se da en la segunda mitad de los años 80. Son los años en que junto con precipitar la derrota política y militar del movimiento popular antidictatorial, se empiezan a aplicar las reformas neoliberales que crean un nuevo marco institucional para las relaciones capital-trabajo, para la educación, la salud, la previsión social, la organización vecinal y comunitaria, etc. Tales reformas son la expresión de dos de los pilares básicos del nuevo sistema de dominación: la flexibilización y precarización del trabajo y la desregulación y mercantilización de todos los ámbitos de la vida social.

A través de esas reformas se reconfiguró la relación laboral, se desmanteló sustancialmente los derechos colectivos del trabajo y los derechos económicos, sociales y culturales en la forma y grado que habían alcanzado en los 50 años precedentes. Se condicionó así un proceso de fragmentación y atomización social que se profundizaría en las décadas siguientes.

La ruptura de los lazos de sociabilidad se apoyó además en una presión estructural para forzar un mayor grado de incorporación de la mujer a la fuerza de trabajo, a partir de la crisis 1982-1983. Una presión derivada de una aguda rebaja salarial en contexto de elevado desempleo y precarización del trabajo. Los ingresos de los varones dejaron de ser mínimamente suficientes como para sostener sus hogares y un porcentaje creciente de mujeres empezó a ingresar a la fuerza de trabajo.

Los hogares populares empezaron a sufrir un proceso de desestructuración familiar, con importantes y graves consecuencias culturales y sociales, tanto para los niños y jóvenes, como para sus padres. A la vuelta de estos 25 años, producto de este proceso y de otros –económicos y culturales-, ciertamente la realidad de las familias en Chile ha cambiado profundamente.

Un segundo momento se vivió entre los años 1990-1997. En ellos, junto con profundizarse la desestructuración del movimiento popular, la desmovilización y vaciamiento de las organizaciones sociales, se crean y proyectan diversos mecanismos de cooptación e integración de los sectores subordinados al sistema. El más relevante y determinante de los cuales va a ser la creación de una “sociedad de consumo” en Chile, como eje articulador de la dominación.[1]

Una “sociedad de consumo” es aquella en la que la demanda de las personas por bienes y servicios no está determinada ni restringida a la satisfacción de sus necesidades básicas o superiores. Sino que esa demanda responde fundamentalmente a la satisfacción de sus “deseos”, que son estimulados desde los proveedores de la “oferta” con mensajes dirigidos no a su racionalidad sino a su sentimentalidad como personas.

La creación de la sociedad de consumo en Chile se hizo posible y se viabilizó a inicios de los años 90 gracias a un conjunto de circunstancias –externas e internas- que confluyeron en la realidad económica del país y que fueron hábilmente gestionadas por las autoridades económicas y el gran empresariado.

Dentro de ellas, es central la aparición y desarrollo del crédito de consumo a las personas, como importante veta de crecimiento del negocio bancario y comercial. La banca, que enfrentaba procesos de desintermediación financiera de sus clientes principales –las grandes empresas-[2], al mismo tiempo que gozaba de una mayor provisión de fondos internacionales, se volcó a buscar una mayor bancarización de las personas y a atender a nuevos clientes en las empresas de menor tamaño –medianas, pequeñas e incluso microempresas-. La expansión del crédito se pudo además materializar aprovechando y siendo parte del ciclo expansivo de la economía chilena en esos mismos años.

La masificación del crédito tuvo que ver, como señaló tempranamente T. Moulian[3], con la facilitación del acceso –con la reducción de las exigencias y garantías a un mínimo- como con la instauración del sistema de crédito automático, en parte a través de las líneas de crédito automático, pero sobre todo a través de la masificación de las tarjetas de crédito.

Otros factores que concurrieron a este ingreso al “consumismo” fueron el abaratamiento y ampliación de los productos de consumo masivo importados, derivados del proceso de apertura de la economía chilena, lo mismo que la devaluación del dólar.

Un tercer momento se desarrolla a partir de 2004, cuando la banca chilena, que había restringido sus créditos de consumo desde 1999 en adelante, a raíz del alza de la tasa de interés con que se enfrentó el impacto de la crisis asiática, volvió a un ciclo expansivo de tales créditos, en el marco de una renovada liquidez internacional.

¿Cuál es la realidad del endeudamiento de los hogares hoy en Chile?

En estos últimos 7 años, el endeudamiento de las familias en Chile se aceleró, al mismo tiempo que sectores cada vez más amplios de la población accedieron al crédito de consumo no tan sólo de las casas comerciales, sino que de la banca y otras instituciones, como las cajas de compensación y las cooperativas de ahorro y crédito.

La bancarización de las personas avanzó aceleradamente. En 2008, existían 6 millones de cuentas corrientes. En 2010, se había llegado a 8 millones de cuentas corrientes y se proyecta llegar a 10 millones hacia el año 2012. A junio de 2010, el número de tarjetas de crédito bancarias era de 4.524.000. A la misma fecha, las tarjetas de crédito comerciales (retail) eran 16.070.000, por lo que el total de tarjetas sumaba cerca de 20.600.000.

En un estudio publicado en julio de 2010, la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) señala que “desde comienzos de esta década, las deudas de consumo e hipotecarias aumentaron en 13% real promedio anual[4]. Así, el consumo privado en Chile pudo crecer a un ritmo superior al 6% real, en tanto en el mismo período (2001-2010), el PIB creció a un ritmo promedio anual de 3,8% y los salarios reales a un 2,1% promedio anual. Sólo en 2009, producto de la crisis, la deuda de consumo prácticamente no registró crecimiento y la deuda hipotecaria moderó su expansión a 7,8%.

De esta forma, no sólo la deuda de las familias va creciendo en términos absolutos, sino que va significando un porcentaje creciente de sus ingresos. El gráfico siguiente da cuenta del fenómeno: desde 2000 a 2010, la razón de deuda-ingreso subió en aproximadamente 28 puntos, desde 36% a 63,4%; elevándose de poco más de 3 millones a 7 millones 600 mil pesos.

Sin perjuicio de ello, estimaciones de la CCS dan cuenta que existen diferencias entre los diferentes segmentos económicos de ingresos. En efecto, el quintil IV, con ingresos medios del orden de $ 850 mil mensuales, presenta una razón deuda ingreso de 85%, en tanto que en el quintil de mayores ingresos, el V, la razón deuda ingreso es la más baja con un 46%: mientras en el quintil III, la razón deuda ingreso es de un 73%.

Las familias más pobres dedican en promedio el equivalente a un 25% de su ingreso disponible a servir su deuda. En los demás quintiles, el porcentaje se reduce y es similar entre ellos, fluctuando entre 18% y 19%. En la medición que considera sólo los hogares con deuda y con ingresos, la carga financiera del primer quintil alcanza al 36%, descendiendo gradualmente hasta 21% en el quintil V.

En cuanto a los índices de solvencia de las familias, la Encuesta Financiera a los Hogares del Banco Central indican que los activos (pertenencias o derechos) totales, financieros y reales (tales como propiedades, automóviles o depósitos), equivalen a 3,3 veces las deudas totales de los hogares en Chile; lo que es bueno. Pero existe un potencial problema de liquidez, dada la composición de los activos que en un 95% son activos reales y sólo un 5% son financieros y de fácil liquidez.

Por último, la deuda de los hogares en Chile está distribuida en partes iguales entre consumo e hipotecaria, muy distinto a lo que ocurre en Estados Unidos, donde esta última representa el 75% del total, y en Europa, alrededor del 80%.

El Informe de Estabilidad Financiera del 2° Semestre 2010 del Banco Central da cuenta que “Desde finales del 2009, la tasa de crecimiento de la deuda de los hogares ha aumentado, aunque sin alcanzar el dinamismo de los años anteriores a la crisis subprime, cuando crecía a tasas superiores a un dígito. A septiembre, la tasa de crecimiento de la deuda de los hogares fue 7,5% anual, con diferencias importantes entre sus principales componentes. Por una parte, la deuda hipotecaria bancaria mantuvo una tasa de crecimiento relativamente alta (10,4%), mientras que la deuda de consumo bancaria y no bancaria creció 7,5 y 3,8%, respectivamente.”[5]

“El endeudamiento con tarjetas de crédito ha sido uno de los componentes más dinámicos de la deuda de consumo bancario Durante el tercer trimestre del 2010, el crédito de consumo en cuotas creció a una tasa de 6,4%. En cambio, la deuda en tarjetas de crédito ha aumentado a tasas superiores al 20% por varios meses consecutivos”.

El Banco Central advierte que, “el endeudamiento con tarjetas de crédito se realiza a tasa variable y es más elevada que otras fuentes de financiamiento, situación que en un contexto de aumento de tasas podría repercutir negativamente en la carga financiera y riesgo de crédito de los hogares”.

Sin embargo, hay que señalar que “el endeudamiento con tarjetas de crédito bancarias se concentra en los hogares de más altos ingresos. De acuerdo con la Encuesta Financiera de Hogares (EFH) 2007, el porcentaje de hogares del quintil de más altos ingresos que tiene deuda en tarjetas de crédito bancarias es 30,6%, cifra que se compara con un 10% para los hogares de los quintiles más pobres”.

El Banco Central termina reconociendo que “en un escenario desfavorable para los hogares, caracterizado por un aumento de las tasas de interés y una contracción de la actividad económica, la vulnerabilidad financiera de los hogares podría verse afectada a través de un mayor costo financiero y una reducción del ingreso disponible. Esto puede ser relevante dado que el endeudamiento ha recuperado cierto dinamismo y, además, la deuda en tarjetas de crédito ha crecido significativamente”.

Manuel Hidalgo V.


[1] Otros mecanismos y operaciones están relacionados con: una estrategia comunicacional llevada consensualmente por los dueños y administradores del poder para la lectura engañosa y falaz del proceso de “transición”, que se centra en el marketing permanente de los éxitos de la gestión económica y política realizada por la tecno-burocracia; una estrategia de atención segmentada y clientelar de las demandas sociales a través de redes asistenciales públicas y privadas junto con operaciones de moralización lideradas por las empresas, como la Teletón y las acciones de Responsabilidad Social Empresarial; una estrategia de despolitización, infantilización y estupidización masiva, a través de los espacios de recreación pasiva y de los contenidos propalados por los medios de comunicación.

[2] Las grandes empresas empiezan a recurrir más ampliamente a otros mecanismos de financiación más baratos: emisión de bonos, emisión de acciones y créditos de la banca internacional –en el exterior-.

[3] “Chile actual: anatomía de un mito”, página 99 y siguientes. Tomás Moulian, junio de 1997, LOM-Arcis.

[4] “Deuda de los hogares crecerá entre 6% y /% en 2010”, 19 de julio de 2010, www.ccs.cl

[5] Informe de Estabilidad Financiera, 2° Semestre 2010, Banco Central, www.bcentral.cl

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La Polar Da Campanada De Alerta En La Economía Chilena


Por Patricio Guzmán S. / 14 de junio 2011 /


La cadena de tiendas por departamento, o multitiendas, La Polar, perdió en un día cerca de la mitad de su valor bursátil, lo que fue calificado como `terremoto' en la portada del diario La segunda del grupo El Mercurio, y aunque en días posteriores se produjo un `rebote' de hasta un 15%, nadie niega la gravedad de la situación. Esto ocurrió como consecuencia de la demanda interpuesta por el Sernac por la repactación de créditos morosos sin consentimiento de sus clientes. Esta `práctica irregular' como la calificó eufemísticamente el directorio de la cadena de retail, en su comunicado reconociendo la situación como `hecho esencial' a la Superintendencia de Seguros y Valores, provocó que miles clientes que entraron en mora por deudas terminaran apareciendo con deudas morosas varias veces superiores.

La multitienda retail aceptó que tiene que efectuar provisiones adicionales por incobrables por 400 millones de dólares, escondidas hasta ahora detrás de las repactaciones.

El Sernac ha informado haber recibido más de 2,000 reclamos por estas falsas repactaciones. La explicación del Directorio, que ellos ignoraban las `prácticas irregulares' de la empresa son muy poco creíbles, ya que el crédito está en el corazón del negocio.

También llama la atención que la ampliación de capital en la que estaba embarcada la cadena, supuestamente para expansión del negocio en Chile y Colombia, correspondiera con la cifra que ahora se ha anunciado para provisiones de incobrables.

Por orden de importancia de sus ventas, La Polar es la cuarta en el mercado de multitiendas. Sus ventas anuales superaron los $1,156 millones de dólares, con una participación de mercado del 11%. Pero por el tamaño de cartera de crédito es la segunda cadena, cuenta con 1,686,149 tarjetas y deudores por 741,828 millones de pesos

Las empresas retail han sido presentadas como un ejemplo exitoso de negocios mediante la bancarización y acceso al crédito de sectores que antes no tenían esta posibilidad para acceder al consumo. Pero al mismo tiempo estas cadenas se han hecho famosas por altos intereses.

Todavía no hay datos fidedignos sobre el estado verdadero de la cartera de créditos de la multitienda. Lo que hay que preguntarse ahora es si La Polar realmente se trata de un caso acotado en una empresa, o si tal vez estamos frente a la punta del iceberg de un sistema construido sobre la usura, que ha exprimido a sus clientes y acumulado créditos incobrables, pero enmascarados detrás de mecanismos contables que los hacen aparecer como sanos.

Estaríamos en ese caso frente a una burbuja que afectaría al conjunto de la industria del retail, como el negocio financiero está en el corazón de esta industria, mediante sus préstamos a través de las tarjetas de crédito, y la venta de todo tipo de artículos que sirve de excusa para vender créditos, estamos en los hechos frente a una segunda banca en el país, pero desregulada, sin el grueso de los controles que debe enfrentar la banca tradicional ante la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras. Pero incluso con las graves faltas en la legislación actual, el Superintendente debió tomar las medidas oportunas para controlar el negocio de tarjetas de crédito, el nivel de riesgo y de prácticas contables asociadas.

Los bancos no han ocultado su preocupación por las deudas de la multitienda, que son de cerca de $440 mil millones, de ellas 142,412 millones con bancos. Los principales bancos expuestos son el Banco BCI, el Banco de Chile y el Banco BBVA. La deuda es de 57,957 millones de pesos, con el banco BCI; de 20,461 millones de pesos con el Banco de Chile; y de 12,738 con el BBVA.

Los Fondos de Pensiones, las AFP, tienen acciones por el 24% de La Polar. De manera que una vez más, serán el conjunto de los trabajadores afiliados, los que pagaran, en parte, el desplome de La Polar, y sus prácticas fraudulentas.

¿Hay una burbuja en el crecimiento de la demanda interna en Chile?

Los altos precios que alcanzaron algunas `commodities' que están entre las principales exportaciones del país, como el cobre o la celulosa, junto con la expansión de la demanda interna, explican la recuperación bastante rápida de la economía chilena de la seria recesión que afectó al país en 2009, como consecuencia de la crisis global.

Para hacer frente a la contingencia, el banco central impulsó la demanda, prestando durante mucho tiempo a los bancos recursos a una tasa de interés cercana a cero, y algunos meses en términos reales negativa si se consideran los efectos de la inflación. Aún cuando esta política que no alcanzó plenamente sus metas debido a que las instituciones financieras no reflejaron más que parcialmente estas tasas de interés bajísimas en las condiciones de los préstamos a sus clientes. Sin duda sirvió para relanzar los créditos y el consumo, y reactivar rápidamente la economía chilena, si bien con las limitaciones que hemos señalado en otros artículos, por ejemplo; la construcción se ha demorado mucho más en reactivarse, con las consecuencias sobre el empleo que implica.

De acuerdo con los estudios oficiales, mientras los salarios reales aumentaron un 3% la demanda interna se incrementó cerca del 10%. Esto solamente sería posible si las personas están vendiendo sus activos para financiar nuevas adquisiciones, o por el recurso al endeudamiento, y esto último es lo que se observa fácilmente.

Lo que se ha transparentado en la caída de La Polar es la situación límite de endeudamiento en los sectores de hogares de trabajadores de menores ingresos, a los que se ha dirigido tradicionalmente la cadena. Es una campanada de alerta que advierte que el sobre endeudamiento de los chilenos ya está marcando limites al modelo de acumulación capitalista actual de la economía, y a sus excesos de falta de regulación.

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Aborto legal para no morir


Por Marjorie Cortez Mancilla / Arica /

El 28 de mayo, Día internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, se conmemora hace 20 años atras con la propuesta de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos (RMMDR). En su reunión de Costa Rica, alla por 1987, se vio la necesidad de denunciar las insoportables tasas de mortalidad maternas e infantil. Pero al pasar el tiempo se visualizó que no sólo las mujeres en el mundo fallecen durante el parto, sino los aspectos relacionados con la salud reproductiva y sexual, QUE AFECTA ESPECÍFICAMENTE A LAS MUJERES (*) , son sin lugar a dudas los más abandonados.

La penalización del aborto en Chile atenta contra los derechos de las mujeres, el derecho de la autonomía y la libertad. Un ejemplo es la región de Arica y Parinacota, en la cual el servicio de salud regional maneja una estadística que entre los años 2006 al 2009 un 50% corresponde a las tasas de mortalidad materna y mortalidad infantil a diferencia del resto del país que la cifra es de un 16,6%.

Esto claramente son muertes de mujeres por abortos clandestinos, sin duda las autoridades regionales de la salud disfrazan estas cifras que se contradicen con las últimas encuestas positivas del Programa CHILE CRECE CONTIGO, ¿pero cómo en una región tan pequeña puedan morir la mitad de la mujeres por abortos clandestinos?

Arica es una ciudad fronteriza con Bolivia y Peru. Es en Perú donde el aborto está penalizado pero se realiza de forma muy abierta en clínicas particulares y muchas de las veces inescrupulosos se hacen pasar por médicos y a muy bajo costo realizan abortos.

Entonces esto nos hace pensar que la penalización del aborto transgrede la dignidad y la igualdad social ya que al no tener derecho al aborto a las mujeres pobres no nos queda otra opcion que hacernos abortos clandestinos en condiciones insalubres lo que nos provoca graves daño a la salud o morir, mientras que en esa misma situacion, las mujeres ricas pueden pagar por un aborto ilegal en una clínica con médicos capacitados y en mejores condiciones higiénicas; nos queda claro que detras de la penalizacion del aborto existe una clara discriminación a la clase más explotada, esto es una ataque a la igualdad social ya que elEstado de Chile es una Estado Laico por lo tanto no puede permitir que las creencias o ideologías religiosas influyan sobre las leyes que van a regir a creyentes como a no creyentes.

La reflexión es clara, la despenalización del aborto no obliga a abortar a quienes no quieran hacerlo, por lo tanto no coloca a esas mujeres en contra de sus principios, mientras que la penalización del aborto prohibe a las que sí lo quieren hacer, tomar sus decisiones de acuerdo a lo que necesitan y consideran correcto para ellas mismas.

Marjorie Cortez Mancilla

Red Chilena Contra la Violencia Domestica y Sexual de Arica y Parinacota

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Chile: La hora de la oportunidad histórica



Por Andrés Figueroa Cornejo / 9 de junio de 2011 /

1. Así como se nos Ollanta la esperanza, y arde Vallejo y Mariátegui en la noche capitalista, del mismo modo en Chile, son una vez más los jóvenes, los estudiantes pobres, los lúcidos, los “faltos de respeto”, los iconoclastas, los sin porvenir, los vacunados contra los terrores y la miseria de la política tradicional que representa los tradicionales intereses de los que aún tienen por el mango el sartén, quienes ponen el cuerpo vibrante a la hora de alumbrar lo que todavía no es, pero que será por voluntad y necesidad histórica.

Como en el paisito no existen los plebiscitos, mejor que nada es atender los resultados de la encuesta Adimark de mayo de 2011 que efectuó su estudio sobre la gestión de los administradores de turno del Ejecutivo en los centros urbanos de las 15 regiones del país. En la consulta, Sebastián Piñera cae a un 36 % de aprobación ciudadana, y aumenta a un 56 % su desaprobación, en tanto, un 57 % de la población simplemente no le cree. En el ámbito económico Piñera es aprobado por un 48 %; en educación por un 44 %; en empleo por un 39 %; en delincuencia por un 33 % (¡Y es uno de sus promesas electorales sustantivas y en las que ha invertido buena fortuna de todos los chilenos!); en corrupción estatal es aprobado por un 32 %; en salud por un 30 %; y en transporte público por un 29 %. Asimismo, todos los miembros de su gabinete se despeñan, incluso su pre candidato presidencial, el bi ministro Laurence Golborne que hizo buena fama en las pantallas en el rescate de los 33 mineros enterrados en agosto de 2010. Claro que nadie abre la boca sobre los trabajadores, también mineros, que desde esa fecha y hasta hoy han muerto en accidentes laborales, y cuyas cifras se mantienen convenientemente opacadas.

Pobrecitos los partidos políticos convencionales, tan grupos de interés, tan bolsas de trabajo, tan elite vulgar y antidemocrática, tan corporativos, desintegrados e indiferenciados en la forma y en el fondo. Apenas un 32 % aprueba a la componenda en el gobierno, la Coalición por el Cambio; mientras un 23 % aprueba lo que queda de la Concertación. Y eso que son dueños de todo, sostienen la misma doctrina política en términos estratégicos y aparecen en los medios de comunicación hasta el hartazgo diciendo cosas que no se pueden ver.

Dos ideas evidentes a estas alturas. Si la Coalición por el Cambio le rompe la credibilidad a Michelle Bachelet, la Concertación sí que entra por la ancha puerta del museo de las cosas muertas. Por lo menos es paradójico que mientras Bachelet se mantiene más distante mediáticamente de la Concertación, menos daño y con más blindaje electoral se arropa. Ni los ex presidentes Ricardo Lagos Escobar y Eduardo Frei Ruiz Tagle le brindan popularidad –por el contrario, la gente los ve como parte del problema, que no de la solución-, ni menos la orquesta malograda de operadores políticos que mencionan su nombre a hurtadillas. Por otro lado, si Piñera fuera de izquierda, con la insignificante aprobación popular que arrojan las encuestas, ya sería hora de ir a arrojar migas de pan a los cuarteles militares. Es cuestión de no creer que con esos números no huyan los inversionistas, los ricos se refugien en Miami y la Bolsa de Santiago no se hunda inexorablemente. ¿Será que la democracia formal es sólo un adjetivo dispensable para el capital y el gran empresariado? ¿No es más correcto que la democracia participativa sea lo propio de los trabajadores y el pueblo y no de la minoría que se apropia del trabajo de la inmensa mayoría? Es verdad, existe gobernabilidad porque por abajo el movimiento popular recién ofrece sus primeras expresiones de tonelaje distinto y superior al activismo de las agrupaciones progresivas o de izquierda o discursivamente archi revolucionarias y su marcha inagotable y reducida a pura propaganda y testimonio; siempre valiosa, como insuficiente y hasta ahora, ineficiente. Por eso Piñera y la Concertación deben ponerse de acuerdo para corregirse el maquillaje ante la opinión pública en conjunto. Aunque ello no baje el precio de los combustibles, los alimentos esenciales, la vivienda, la escolaridad, la salud, los créditos usureros y sin regulación alguna; y los salarios no lleguen a fin de mes, aumenten las enfermedades laborales, el actual tipo de sindicalismo no se corresponda a la nueva organización del trabajo impuesta por el capital y las centrales sindicales no actualicen sus modos, contenidos y se independicen de los partidos políticos tradicionales, de los intereses del Estado y hasta del propio empresariado en algunos casos. Ciertamente que para una enorme cantidad de dirigentes sindicales llegó el momento del retiro obligatorio y la jubilación. Y ya muchos de ellos se han pagado las indemnizaciones por adelantado durante los últimos 20 años.

Lo nuevo al respecto, es que la gente o la ciudadanía o el pueblo ya están más arriba de la coronilla, y van indignándose ante las evidencias del crimen. Nunca se puede engañar para siempre a todo un país. Ello es un mito publicitario, una trampa de utilería.

Son decenas de miles quienes han saltado las vallas de la contención policial para expresar su sensibilidad ambiental contra el despojo del capital en HidroAysén y en otros territorios. Cada vez más, las preguntas comportan las respuestas adecuadas. ¿El problema es HidroAysén solamente o para qué, para quiénes y de qué modo se resuelve el problema energético en Chile? ¿Para las grandes empresas mineras cuyas ganancias se convierten en activos financieros e instrumentos bursátiles, o para el bienestar de la gente? Si es mucho más barato ponerse de acuerdo con Argentina o Bolivia, y solucionar el déficit de energía en Chile, ¿Por qué ahora, justo ahora, se volvieron nacionalistas de golpe los dueños del paisito y la cuestión tiene necesariamente que ceñirse a los intereses de una transnacional española (Endesa) y el grupo Matte? ¿No estará ocurriendo que de las decenas de miles que protestan, un buen segmento ya descubrió que tras el tema energético no sólo hay pérdida de naturaleza, sino también y sobre todo, intereses corporativos, negocio, lucro puro y duro, engaño, colusión entre el Estado, sus administradores, los de antes y el gran empresariado, valga la redundancia? ¿Y el reloj no estará indicando que también la lucha contra la privatización y el monopolio escandalosa de la venta de semillas de verduras y frutas por la norteamericana Monsanto –donde también conviven capitales nativos, muy familiarizados con La Moneda- debe ser materia de demanda masiva, aliada al campesinado que resultará más empobrecido de lo que ya está, y a la comunidad toda y los trabajadores, tratándose de un asunto alimentario trascendental? ¿O es que esa lucha está prohibida por arriba porque fue aprobada por ambas formaciones políticas en el Legislativo?

2. Mientras se mueren los comuneros mapuche en huelga de hambre y medio mundo clama por su libertad; mientras los estudiantes, escolares y universitarios, derrumban al que fuera pre candicadato para la sucesión de Piñera, el angustiado Joaquín Lavín, y luchan con movimiento e ideas claras para recuperar la Educación Pública, pese a las amenazas del gobierno y las palizas uniformadas; mientras los mineros subcontratistas del yacimiento estatal El Teniente obstruyen carreteras; ha ocurrido una tragedia más. El joven libertario Luciano Pitronello de 22 años, en la madrugada del miércoles 1 de junio en Santiago resultó mutilado y ciego luego de que le estallara un artefacto explosivo artesanal cuyo objetivo original era una sucursal bancaria vacía, un símbolo más de la sobreexplotación y la usura. ¿Qué haremos con este dolor? Es cierto que si hay desesperación sólo resta la justiciera voluntad. Pero la voluntad sin pueblo es sólo testimonio incomprensible, impotencia errática, acto aplaudido en secreto o sin enfado por los enemigos de los intereses profundos de las grandes mayorías explotadas y expoliadas, usadas y abusadas. ¿Hasta cuándo tendremos que pedir piedad para los justos? ¿Cuántos jóvenes rebeldes y preciosos más se inmolarán con razones morales implacables y ningún sentido de las formas de lucha de acuerdo a las relaciones de fuerzas realmente existentes? Luciano, en tu corazón cabe el mundo. ¿Pero qué ruina ideológica o perversa y franca instrumentalización por enemigos encubiertos causaron un nuevo y terrible episodio? Existe un video casero que captó a Luciano Pitronello envuelto en llamas. Resulta insoportable verlo. Podemos acusar de este crimen al capitalismo. Sin embargo, no hay justificación política que pague el riesgo y la improvisación de un gesto registrado apenas en las páginas rojas de los periódicos. Y además, utilizado por el poder para emprenderla con más palo y duro sobre la disidencia política que cada día aumenta en Chile. Se puede amar la concepción existencial de la libertad del anarquismo. Se puede pensar con sinceridad en una sociedad de iguales y libres donde el Estado sea parte de la prehistoria humana. Se puede luchar hasta la muerte por ello. Pero no es admisible ética y políticamente que la pura acción individual y sin contexto sea la manera más eficaz para estar un paso más cerca de una sociedad nueva. La historia del movimiento real de los pueblos que alcanzan la victoria es concluyente al respecto. ¿Hasta cuándo tendremos que pedir piedad para los justos?

3. Las formas de lucha que asumen los intereses hondos de los trabajadores y el pueblo están atadas al estadio de la lucha de clases, a la estatura real de la hegemonía o no de las grandes mayorías respecto de los grandes capitales y el imperialismo, a las correlaciones de fuerzas nacionales, regionales e internacionales. Para el pueblo trabajador y sus alrededores, para la humanidad y su sobrevivencia, la doctrina es el socialismo –no el de manuales dañinos, rígidos, antidialécticos e idealistas en su peor sentido-. El proyecto estratégico es la confección colectiva de su trayecto complejo; y el programa es progresivo y está condicionado a la correlación de fuerzas reales. Es decir, siempre es táctico en un largo principio. Como en Chile no existe guerrilla ni ejército popular beligerante, con territorios liberados y tropas a granel, la lucha y su proyecto determinado históricamente deben sustentarse sobre la organización y expresiones políticas y sociales de la mayoría activa. Allí se encuentra la retaguardia y los materiales nodales de su potencial vanguardia. Asimismo, la lucha y el proyecto deben ofrecerse por abajo y por arriba. En la actualidad, ante el desprestigio creciente de los grupos de interés y administradores funcionales al capitalismo denominados partidos políticos tradicionales, se abre una posibilidad política para los más que también debe jugarse en el terreno electoral. Siempre subordinada la forma de lucha electoral a la liberación de las fuerzas sociales que determinarán el curso de la historia. Y el socialismo no es un modo de producción. Es un período transicional. Es decir, ante la contradicción esencial del capitalismo sintetizada en la apropiación privada del excedente socialmente producido; se trata de que todo el proceso de producción y distribución de ese excedente socialmente producido –tanto de mercancías, como de servicios (o forma de mercancía inmaterial)- esté bajo control, administración y subordinación política de los trabajadores y el pueblo. Naturalmente, sobre estas nuevas relaciones sociales de producción se formarán las propias condiciones de una sociedad fundada en la libertad y la igualdad, el desarrollo creativo en todos los ámbitos de la humanidad y la construcción de una nueva civilización. Pero lo anterior es un punto de llegada, no de partida. Y no hay atajos.

De nuevo la unidad política de todos quienes buscan la edificación de una sociedad cuya dirección irreductible sea la socialización de la riqueza, la gobernabilidad y seguridad genuinas que ofrece la destrucción de las desigualdades, está a la orden del día. Es verdad que Cristina Fernández de Argentina, Evo Morales de Bolivia y ahora Ollanta Humala de Perú no son Salvador Allende de 1970. El pueblo chileno, Latinoamérica y el mundo tampoco son los mismos. Pero lo cierto es que si las candidaturas electorales en todos sus niveles, sometidas a la evaluación e intereses del propio pueblo, logran su expresión en el mediano plazo, existe la oportunidad de terciar frente al duopolio político sin crédito popular en el país. Y ya no sólo para aprovechar la vitrina mediática. La emancipación social es un camino pedregoso, amargo y también feliz. Y hoy es de carácter regional y mundial. Las condiciones de la lucha, las posibilidades de ser gobierno y hegemonía basada en el movimiento popular organizado, tiene de voluntad política, convicción de poder y de condicionamientos históricos que no guardan relación alguna con el maximalismo ideológico, sino más bien y sobre todo con el más riguroso análisis concreto de la realidad concreta. El enemigo principal es el imperialismo y el límite de un nuevo bloque unitario, popular, transformador, combinado, audaz e inteligente, es sólo la clase gran propietaria o la burguesía. No de otra manera puede entenderse hoy la independencia política de la clase trabajadora y la construcción de mayorías.

Si existe otra alternativa, favor dar aviso al pueblo trabajador.

9 de junio de 2011

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